Mi querida amiga y hermana del alma Bennie, fueron muchos los momentos vividos y los viajes por carretera que compartimos. Ni la pandemia pudo separarnos ya que nos reuníamos virtualmente por Zoom todos los días. Ese encierro de meses no afectó nuestra convivencia, al contrario, nos veíamos más. Recuerdo aquel 24 de julio de 2021 que se me ocurrió hacer un viaje relámpago a visitar a Minga, le hablé a Norma y después a Bennie, ambas accedieron a vivir esa aventura. Fue un día hermoso e inolvidable. En nuestro último encuentro ya no nos reconociste, pero me dio tranquilidad ver paz en tu iluminado y sonriente rostro. Así te recordaré siempre con tu paz y tu sonrisa que contagiaba a quien te conocía. Tu recuerdo permanecerá por siempre en mi mente y en mi corazón y mi gratitud infinita a Dios por haber coincidido contigo en el camino. Gracias, gracias, gracias, mi hermosa